“Santiago, a tope”, el problema del marido de la alcaldesa de Torrelodones

Escrito por La Voz de Torre y Hoyo el . Posteado en Torrelodones

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Reproducimos seguidamente la opinión del grupo municipal Confluencia Ciudadana en Torrelodones sobre el rifirrafe del concejal de urbanismo con los comerciantes

“El marido de la alcaldesa, Santiago Fernández, a la sazón concejal de Urbanismo, tiene un problema.

Tras su afán por ensanchar las aceras para conseguir el premio “Ciudades que caminan”, que nos ha costado un dinerito, y la destrucción de más de doscientas plazas de aparcamiento que le ha llevado al alquiler desaforado de parcelas a diestro y siniestro para convertirlas en aparcamientos provisionales, se ha tomado la justicia por su mano y pretende denunciar a una vecina, representante de un grupo de comerciantes, por tratar de regular un aparcamiento privado.

Ya el titular de la noticia, publicada en la página web del Ayuntamiento, que informa de que el ayuntamiento estudia demandar a una vecina por “denuncia falsa” nos hace pensar que, o bien la justicia no es igual para todos, o bien, el señor Fernández tiene un concepto muy personal sobre los tiempos de la misma, porque si los hechos ocurrieron el día 31 de marzo, no se entiende que se pueda denunciar como falsa una denuncia que todavía no se ha tramitado, y según el Código Penal, no se puede interponer semejante denuncia mientras no haya una sentencia firme previa o sobreseimiento o archivo de la denuncia anterior. Es decir, es necesario que el aparato judicial se hubiera puesto en marcha antes de proceder a denunciar, y esto, como todos sabemos excepto el señor Fernández, toma su tiempo.

Con esta noticia es evidente que su única voluntad es provocar miedo. Es un intento de amedrentar, no solo a la presidenta de la asociación, sino a cualquier vecino que osara oponerse a los designios de nuestro prohombre.

Continuamos con la lectura y análisis de la noticia y comprobamos el funcionamiento de nuestra Administración, porque, según los datos aportados en la misma, vemos que el 3 de junio de 2016 se registra una solicitud de autorización para ordenar el aparcamiento en un estacionamiento de propiedad privada. Más tarde, el 17 de noviembre de ese mismo año, se registra otra solicitud para colocar una barrera en el acceso al aparcamiento. Y el 31 de marzo, es decir diez meses después de la primera solicitud y casi cinco de la segunda, el Ayuntamiento no ha respondido. Y sin embargo, nos encontramos con un informe de Secretaría, redactado urgentemente para respaldar la actuación del concejal, en el que se informa de que el silencio administrativo se interpreta como negativo a la autorización para colocar la barrera.

Repárese en este hecho: trescientos días después de que se presentara la petición, el concejal responsable del ramo no solo se digna a contestar sino que difunde a los cuatro vientos un informe confeccionado a lo que parece deprisa y corriendo y en el que se le viene a decir a la peticionaria que si quiere saber si puede cerrar o no el aparcamiento… se vaya a los tribunales.

Una Administración que no responde a las peticiones que recibe, que se refugia en el silencio, trata a los ciudadanos con la displicencia que un señor feudal reservaba para sus vasallos. En trescientos días la Administración local únicamente ha sido capaz de vislumbrar que el aparcamiento es un espacio de titularidad privada y uso público, o eso nos comunica. Se trata, en todo caso, de un dato del que no extrae ninguna consecuencia pues no sabe si debe, puede o quiere, autorizar la instalación de una barrera que regule el uso del aparcamiento de marras.

El señor Fernández, concejal de Urbanismo, demuestra un desconocimiento de las leyes y las normas, y solo en función de su cargo se permite amenazar a una persona que trata de defender sus derechos. Porque hablamos de un espacio privado que permite el uso exclusivo a sus clientes, como deferencia hacia ellos, y no para cualquier persona o clientes de otros comercios de la zona, a pesar de que así lo manifestó el concejal marido de la alcaldesa cuando se le requirió por parte de comerciantes de la zona para que instalara zona azul en la calle, a lo que contestó que para eso ya estaba el parking motivo de este conflicto y que se podía usar libremente, dando lugar al caso que nos ocupa.

Evidentemente, el problema del aparcamiento que ha generado este concejal, se le está yendo de las manos y puede acabar provocando males mayores. La búsqueda de enfrentamientos no mejorará la convivencia vecinal y las ciudades no siempre avanzan por la senda del entendimiento.

Pero continuemos con esta noticia que no tiene desperdicio.

Aparece también en la misma un informe técnico que garantiza que la actitud del concejal fue “respetuosa y correcta”. Bien. No tenemos palabras. ¿Precisa el señor Fernández de un informe que indique que se ha portado bien? Aunque, a pesar de ese informe de buena conducta, al concejal le queda todavía mucho que aprender en lo que a buenas maneras se refiere, pues no está bien presentarse en un negocio en horario comercial y en presencia de clientes para tratar estos asuntos. Y es allí mismo donde el señor Fernández informa a la propietaria del comercio y presidenta de la Asociación que su intención es no darle respuesta a la licencia solicitada.

Aun así, este informe que nos hace saber que el comportamiento de este concejal ha sido el que cabría esperar de cualquier persona, y más si ocupa un cargo público, no deja de ser una valoración subjetiva, y se trata de la utilización de medios públicos con fines particulares.

A pesar de resultar casi cómico este hecho, es comprensible la necesidad de este informe dada la trayectoria de malos modos, falta de respeto y exabruptos a que nos tiene acostumbrados este señor.

Y ahora, con ese talante de matón de barrio, amenaza a una vecina que trata de proteger un aparcamiento privado que se ha visto invadido por la falta de planificación, la improvisación y la inutilidad manifiesta de un equipo de gobierno que ha perdido el rumbo, que solo mira su ombligo y que no para de perjudicarnos con sus actuaciones.

Desde aquí, aconsejamos a todo aquel que posea un pequeño garaje o un mínimo espacio donde se pueda dejar un vehículo, que lo ponga a buen recaudo, que lo proteja, antes de que el señor Fernández decida que cualquier metro cuadrado de terreno es susceptible de ser utilizado como aparcamiento; excepto su plaza reservada 24 horas en el centro del pueblo”.

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La Voz de Torre y Hoyo

Periódico de información general sobre los municipios de Torrelodones, Hoyo de Manzanares y pueblos colindantes del noroeste de Madrid Nació en mayo de 2003