Un cuento llamado Torrelodones

Escrito por La Voz de Torre y Hoyo el . Posteado en Editorial, Torrelodones

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Érase una vez una señora, sin oficio ni beneficio y con mucho tiempo libre, que deambulaba por el monte parapetada con una mochila y preocupada por un arroyo de aguas sucias que corría cercano a su casa. Un día, Elena, la protagonista, se topó con un conejo blanco –el PSOE de Torrelodones- y la prometieron el cielo si les seguía. Ellos, le crearon una asociación –Torrenat- que luchaba por defender los valores ambientales del municipio en el que vivían. Elena, frente al espejo, se vio crecer y despreció a sus antiguos compañeros de lucha. Le esperaban otros mejores: cómicos, publicistas, especialistas en marketing, que la conducirían hacia terrenos jamás soñados. Le crearon un currículo y con la ayuda del Photoshop, una imagen. Solo faltaba una marca y surgió Vecinos por Torrelodones. Vendieron que no eran políticos, que eran transparentes, ecologistas, que eran buenos gestores y que el resto eran muy malos, malísimos. Para demostrarlo, no dudaron en ataques personales, en anónimos, en poner en tela de juicio cualquier decisión, en insinuar denuncias ante los tribunales. Y la prensa nacional fue su aliada para esparcirlo. Elena y sus seguidores continuaron creciendo y llegaron al final del túnel, las elecciones de 2011. Vendieron una marca y 4.000 electores se la compraron. Ya solo les faltaba tocar con su varita mágica a aquellos que antes habían despreciado: los partidos anti peperos; prometerles lo que nunca cumplirían, contarles sus bondades y así se hicieron con la alcaldía.

Hasta aquí el cuento. De eso hace cuatro años el próximo mes. En este tiempo, el mejor eslogan para referirse a Vecinos por Torrelodones es: “dime de qué presumes y te diré de lo que careces”. Han basado su gobierno en el marketing y en la publicidad. Comenzaron anunciando que en seis meses habían logrado cinco millones de superávit. El tiempo ha demostrado que la realidad es otra, que utilizaron el remanente del gobierno anterior para hacerlo suyo. Ahora se empeñan en estirar las cuentas como si de una magnitud se tratase (el concejal de Hacienda, dixit). Mientras tanto, otros gobiernos de localidades vecinas que nunca vendieron ni superávit ni gestión tienen un ayuntamiento saneado, pagan a sus proveedores en tiempo y forma, bajan impuestos y comienzan a salir de la crisis. Hablaron de reducción de gastos, algo que han hecho prácticamente todos los ayuntamientos; de transparencia y de participación, pero la realidad es otra. Con una minoría en el gobierno toman decisiones sin que la oposición –la mayoría- se entere. En otras legislaturas las facturas, llamadas extrajudiciales, las que no están presupuestadas, se llevaban a Pleno. Ahora, es Vecinos y su junta de gobierno quienes las aprueban. Y no dejan de crecer esas facturas, síntoma de una mala gestión presupuestaria y contable. También con otros gobiernos anteriores era el Pleno, el órgano de decisión donde están representados todos los ciudadanos, los que debatían sobre vender o no parcelas. Ahora, es Vecinos sin consultar a nadie quien decide vender, no ya parcelas, sino locales y edificios.

En tres años han convertido a Torrelodones en una oligarquía, donde solo tiene cabida el partido y sus seguidores. En los últimos meses las adjudicaciones de contratos a empresas de su entorno han sido cuestionadas por los tres partidos que están en la oposición, incluso por aquellos que les han venido apoyando. Se cumplen cuatro años de despotismo, y no precisamente ilustrado. La cultura es una de las muchas áreas que están siendo cuestionadas por la población por su bajo nivel. Ataques e insultos personales a todos aquellos que discuten sus bondades, incluso a la prensa nacional que en un primer momento les catapultó a la inmerecida fama. Vecinos por Torrelodones pasará a la historia del municipio por tener una alcaldesa que no ha superado una moción de confianza, pero que sigue gobernando; a dos concejales, cuya gestión ha sido tan reprobada por la mayoría del Pleno, que han pedido su dimisión, pero ahí siguen. Un equipo que ha visto cómo los funcionarios hasta en tres ocasiones se han manifestado en contra de su gestión. A una población, que protesta públicamente por el cierre de servicios y sin bajada de impuestos. Y a unos empleados municipales, a los que se les ha prohibido por decreto hablar con la prensa sin previa autorización de al menos dos concejales.

Nada de esta realidad ha aparecido en los pasquines que han repartido por los domicilios de Torrelodones. Es tal su narcisismo, su falta de aprecio a la inteligencia de los ciudadanos y su más que evidente falta de preparación que llegan a convertir 11 hectáreas en 11.000 metros cuadrados. Sin ningún proyecto para Torrelodones, sin empresas que vengan a invertir –como lo hacen en otros municipios- Vecinos por Torrelodones solo tiene un proyecto: perpetuarse en el poder.

El próximo 24 de mayo hay elecciones europeas. Ocho partidos quieren conseguir escaño. Vecinos, los vendedores de humo, quieren perpetuarse en el poder. En las manos del ciudadano está separar la paja del trigo. Una oportunidad en Torrelodones para que el ciudadano se haga oír, de lo contrario le callarán para siempre y será el epílogo al cuento que nunca se debió de escribir.

 

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La Voz de Torre y Hoyo

Periódico de información general sobre los municipios de Torrelodones, Hoyo de Manzanares y pueblos colindantes del noroeste de Madrid Nació en mayo de 2003