“Los blancos estáis locos”, las aventuras de un joven diplomático en Guinea

Escrito por La Voz de Torre y Hoyo el . Posteado en Cultura, Entrevista

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EL LIBRO #LosBlancosEstaisLocos

Ediciones Península

“Cuando en agosto de 2013 la segunda jefatura de la Embajada de España en Guinea Ecuatorial queda libre, Luis Melgar lo tiene claro: va a ser suya. Las intensas relaciones con la penúltima colonia española, que sigue mirándose en muchos sentidos en su antigua metrópolis, hacen de Malabo un destino apetecible para el joven diplomático, su marido Pablo y su perro Churchill, que esperan poder vivir su propia aventura africana.

Los preparativos para la mudanza, sin embargo, pronto se convierten en un curso acelerado de guinealogía, una ciencia en la que lo imprevisible es la norma, con contenedores llenos de muebles que tardan meses en llegar a su destino…

Una vez en África, el surrealismo se sucede en la embajada, igual que las visitas sin freno de los familiares de ambos, y una figura se erige como protagonista absoluta de la vida cotidiana de Luis y Pablo: Yolanda, la joven bubi que se encarga de su casa…”

EL AUTOR

Luis Melgar

(Madrid, 1980) es diplomático, actualmente el primer secretario de la embajada española en Venezuela. Entre agosto de 2013 y julio de 2016 ocupó la segunda jefatura de misión de la Embajada de España en Guinea Ecuatorial. Ha sido subdirector general de Diplomacia Pública del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación y profesor en el Instituto Universitario Ortega y Gasset y en la Universidad Pontificia de Comillas. También es autor de numerosas obras de literatura infantil y juvenil, enciclopedias temáticas y libros de consulta.

Las aventuras y viajes de Luis Melgar se pueden seguir en instagram @thediplomatdog

LA ENTREVISTA

  • Al comienzo de tu aventura en Guinea las anécdotas las recogías en unos escritos titulados “Las perlas de África” que han dado como fruto este libro, ¿en qué momento supiste que harías este libro?

Cuando llegué a Guinea, acababa de publicar mi anterior libro, “Los enigmas del Infierno de Dante”, y te confieso que ya me rondaba la idea de escribir otro sobre la experiencia africana, aunque aún no tenía ni idea de por dónde irían los tiros. Empecé a escribir las “Perlas” apenas una semana después de mi llegada sin ninguna meta literaria en mente, sino como una forma de mantener el contacto con la familia y los amigos. Tú eras una de las destinatarias, ¡así que lo sabes bien! El caso es que llevaba cosa de un año escribiéndolas cuando otra amiga periodista, Ana Romero, me pidió permiso para pasárselos a su editor. Imagina, pedirme permiso, yo estaba encantado. A él le gustaron aquellos correos en bruto, me preguntó si me veía con ganas de convertirlos en un libro y… aquí estamos.

Era una de las frases favoritas de Yolanda. Yolanda es la auténtica protagonista del libro, la chica bubi que trabajaba en nuestra casa encargándose de las labores domésticas. Solía decir eso cuando le explicábamos algunas de nuestras costumbres de europeos, como por ejemplo el uso desmedido de la lejía, pero sobre todo ante la cantidad inmensa de cosas que tenemos los blancos y se daba cuenta de que aún queríamos comprar más. Al final, la lección que aprendí en Guinea fue precisamente esa, que los blancos nos preocupamos por muchas cosas que no tienen ninguna importancia, y por eso elegí la frase como título.

  • ¿Qué puede encontrar el lector en este libro?

“Los blancos estáis locos” es un relato de los tres años que mi marido Pablo y yo pasamos en Guinea Ecuatorial… ¡sin olvidar a Churchill, claro! Nuestro perro, un Jack Russell, también es uno de los protagonistas. El lector encontrará anécdotas e historias sobre nuestro día a día en la Embajada salpicadas con costumbres de los bubis, relatos de hechicería fang, viajes por el país o hechos singulares que ocurrieron durante ese tiempo, como la visita de Mariano Rajoy. Pero sobre todo, el lector encontrará la historia de Yolanda, una mujer bubi que se encuentra a caballo entre las tradiciones de su pueblo y la influencia de los “blanquitos” de la Embajada, y que lucha por encontrar su lugar en el mundo.

  • En tres años has vivido muchas aventuras, con ¿cuál te quedas?

Creo que, profesionalmente, el mayor reto fue organizar la visita de Rajoy. Mi embajador había tenido un infarto unos meses atrás y yo estaba de Encargado de Negocios, lo que significa que me encontraba al frente de la Embajada. Fue una auténtica locura, pero el resultado fue muy satisfactorio. Tengo que decir que nunca lo hubiera conseguido sin la ayuda de Pablo, que dejó temporalmente su propio trabajo para poder estar al 100% implicado en la organización de la visita. ¡El papel de los cónyuges de los diplomáticos es esencial!

Más allá del plano profesional, hemos vivido infinitas aventuras, pero quizá me quedo con la experiencia de haber vivido en África y conocer una realidad tan diferente a la nuestra, pero al mismo tiempo tan familiar, tan cercana…

  • ¿Cómo se enfrenta un joven diplomático al surrealismo, a la improvisación o a la superstición de un país como Guinea?

En Guinea, el choque surge porque hay cosas muy parecidas a España, y de pronto te sorprenden con otras que son radicalmente diferentes. El primer día que llegué a Malabo, vino una mujer a mi despacho a protestar por algo que le había ocurrido, y me dijo: “esto es un cachondeo”. Me sorprendió mucho que usara una palabra, no sé, tan castiza. Guinea está llena de detalles que te hacen creer que estás en España: hablan el mismo idioma, siguen nuestro fútbol, ven nuestra televisión, consumen las mismas marcas de bebida y alimento que nosotros, conocen a nuestros famosos. ¡Y viajan todo el tiempo a España! Y cuando crees que estás en un lugar completamente familiar, te sorprenden con costumbres muy distintas a la nuestra como la poligamia o la hechicería o el concepto amplísimo de familia que tienen. De ese choque entre lo familiar y lo insólito viene la riqueza de Guinea para un español, y la única forma de enfrentarse a ello es con cariño y mente abierta. Yo he aprendido mucho allí.

  • El papel de Yolanda, la bubi que cuidaba de vosotros ha sido trascendental en el libro ¿Es ahora Luis Melgar un blanquito que se preocupa menos por cosas que no tienen importancia?

¡Me gustaría poder decir que sí! Lo cierto es que el paso por África me ha ayudado a ver la cosas con perspectiva, y creo que Pablo y yo nos hemos vuelto menos materialistas. Por supuesto seguimos teniendo muchas más cosas de las que necesitamos y Yolanda seguiría diciendo que estamos locos por todo lo que compramos… pero de verdad te digo que nos hemos dado cuenta de que las cosas no dan la felicidad, que la felicidad está en otro sitio, dentro de uno mismo y en cómo te relaciones con la gente a la que tienes alrededor. La felicidad no está en nada material. Y Yolanda es un ejemplo de ello.

  • En África, donde la homosexualidad está castigada con cárcel, te atreves a organizar la Semana de Expresión Cultural LGBT de Guinea Ecuatorial, ¿cómo fue?

Hay que empezar diciendo que en Guinea Ecuatorial la homosexualidad no es delito. A diferencia de otros países de la zona, ellos heredaron la legislación española del momento de la independencia, es decir 1968, que no penalizaba las relaciones homosexuales sino que recurría en todo caso a la famosa “ley de vagos y maleantes”. Lo que ocurre en Guinea, más que una persecución activa por parte de las autoridades del colectivo LGBT, es que éste se encuentra condenado a la invisibilidad. Muchos africanos en general, y guineanos en particular, creen que la homosexualidad es cosa de blancos y que no tiene cabida en África, por lo que los gais y lesbianas tienen que mentir sobre su orientación sexual, casarse, tener hijos… y tener sus aventuras en la clandestinidad. No por miedo a la cárcel sino a ostracismo familiar. Fue por ello que decidimos hacer el primer acto de visibilidad del colectivo LGBT que tuvo lugar en Guinea Ecuatorial en toda su historia, para intentar hacer nuestra pequeña aportación. Tengo que decir que la Semana fue todo un éxito y que gozó de un apoyo bastante importante de las autoridades guineanas.

  • ¿Qué consejo diste a tu sucesor?

Además de un listado exhaustivo de contactos guineanos e informes, le dejé una tarjeta a él y a su mujer con una sola frase: espero que seáis tan felices en este maravilloso país como lo hemos sido Pablo y yo.

  • Y de Guinea pegas un salto y te vas a Venezuela, donde no hay bubis, pero ¿cuál ha sido el choque?

Igual que Guinea Ecuatorial, Venezuela forma parte de la comunidad iberoamericana, de todo ese grupo de países que compartimos lengua, historia, cultura, religión… La adaptación ha sido muy fácil, en ese sentido. Además, como tú misma dices, en Venezuela no hay bubis ni existe ese elemento tan sorprendente que sí había en Guinea. Caracas es una gran ciudad como podrían ser Madrid o Miami y el venezolano tiene una simpatía y una dulzura naturales que te hacen sentirte bien acogido desde el primer instante. Lo chocante de Venezuela es la situación que está viviendo el país, sobre todo desde el punto de vista de la seguridad y de la profunda crisis económica que se vive.

  • ¿ Es Venezuela como nos muestra la prensa española?

Sí y no. Sí, porque la crisis es real. El salario medio del venezolano apenas es suficiente para comprar los productos básicos que se necesitan para subsistir. La inseguridad es escalofriante: el año pasado, solo en la ciudad de Caracas hubo casi 6.000 asesinatos. Pero la prensa española no muestra otras cosas. Por ejemplo, es cierto que existen problemas de abastecimiento, porque la crisis ha afectado a la industria nacional de forma que muchos productos ya no se fabrican en Venezuela. Pero sí es posible conseguir casi cualquier cosa si es importada… el problema es que entonces los precios están “dolarizados” y, por tanto, el venezolano medio no puede permitírselos con su salario en bolívares. La prensa española tampoco muestra otra cosa muy importante, y es que en Venezuela la vida sigue. A pesar de los problemas, sigue habiendo una riquísima vida cultural. La gente va al teatro, al cine y a la ópera. Se ensayan nuevos formatos artísticos para que sean más asequibles y todo el mundo pueda permitírselos, como el microteatro o las obras ambulantes que recorren la ciudad en un autobús actuando para los pasajeros. La gente sale a cenar, va a la playa, “rumbea”, que es la palabra venezolana que se utiliza para salir de fiesta… en fin, como te decía, la vida sigue a pesar de todo.

 

  • ¿Cómo era el día a día en Malabo y cómo es en Caracas?

El grueso de mi día a día es el mismo, porque en ambos casos paso la mayor parte de la jornada en la Embajada trabajando. Pero a partir de ahí, todo es diferente. En Malabo había una situación de seguridad casi total, lo que te permitía moverte libremente por la ciudad sin miedo a que te pasara nada. Sin embargo, al ser una ciudad pequeña y con una oferta de ocio y cultural bastante incipiente, lo cierto es que tampoco había tantos sitios a los que ir. En Caracas ocurre exactamente lo contrario: es una ciudad vibrante con miles de ofertas como teatro, restaurantes, cine, clases de yoga, exposiciones, tiendas, golf, tenis, gimnasios, fiestas… todo lo que te puedas imaginar. Pero claro, el problema de delincuencia es tan grande y el riesgo de secuestro tan elevado que uno se lo tiene que pensar dos veces antes de salir a la calle, y siempre tienes que hacerlo en coche blindado y prestando mucha atención a la seguridad.

  •  Una vez dijiste que querías ser diplomático, entre otras cosas, para conocer lugares y personas insólitas. ¿Objetivo cumplido?

Desde luego, ese objetivo lo he logrado. Una de las cosas más maravillosas de mi profesión es poder conocer a gente como Yolanda, una mujer de otro país y de una cultura completamente diferente a la mía, a la que jamás hubiera podido conocer si no me hubiera ido a vivir a Guinea como diplomático. Y me hubiera perdido a un ser humano extraordinario. Aún no llevo ni diez años de carrera y ya he coincidido con personas como Hillary Clinton, Rajoy, Zapatero, Teodoro Obiang, Nicolás Maduro… pero al final, lo realmente enriquecedor es tener la oportunidad de conocer a personas como Yolanda, gente aparentemente sencilla pero que tiene muchas cosas que enseñarnos a todos.

 

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La Voz de Torre y Hoyo

Periódico de información general sobre los municipios de Torrelodones, Hoyo de Manzanares y pueblos colindantes del noroeste de Madrid Nació en mayo de 2003